Formación Académica: E.U.A. vs. México

Al terminar el ciclo escolar con la clase de Español en la preparatoria DHHS (Druid Hills High School, por sus siglas en inglés), me fue inevitable hacer un comparativo entre la “educación” de mi país con respecto a la de los Estados Unidos de América (a.k.a. gringolandia). Y digo “educación”, porque desde hace tiempo me queda muy claro que la educación (valores, conciencia, reglas sociales) proviene de nuestro hogar, de nuestras madres, padres y/o tutores, y en realidad a la escuela vamos por una formación un tanto académica, y a obtener y desarrollar las herramientas que en un futuro nos permitirán desempeñar tareas esenciales en el trabajo y en nuestras vidas; pero desgraciadamente al gobierno le es mas fácil publicitar dicha formación con la etiqueta de “educación”, pues eso le libera una gran responsabilidad a los padres/tutores de todos nuestros educandos.  Por tal motivo de aquí en adelante me referiré a lo que comúnmente se conoce como educación, con el nombre de formación (o en su defecto entrecomillaré la palabra “educación”).

Mi formación académica siempre estuvo muy orientada al ámbito educativo; sin saberlo. Me era más agradable y satisfactorio compartir de una manera muy lógica y sencilla algo que aprendía, que solo reservarme el regocijo de ese pedacito de conocimiento. Y si, terminé cambiando de rubro profesional, de la electrónica digital a la psicología (Dios mío!), por esas mismas razones. Después de 4 años de interactuar de manera menos formal con empleos relacionados con la “educación”, tuve la (súbita y) extraña oportunidad de ingresar a una escuela de media-superior del Gobierno del Estado a impartir la materia de Inglés. Al cabo de 4 años mas, 12 materias impartidas (incluyendo una gratis), 2 turnos, fines de semana, innumerables cuotas sindicales pagadas (con poco o nulo beneficio personal), e incontables Joules invertidos (¡y no gastados!), decidí hacer caso de lo que mi subconsciente había gestionado tiempo atrás: aplicar para un (arriesgado) intercambio docente.

Long story-short, tras bastantes peripecias me encuentro en esta preparatoria nice (fresa, como decimos ahora o, crema, como decían mis papás), con impresionantes instalaciones de primer nivel (claro, para un nopaludo como yo, no para un gringo promedio). Los estudiantes deben cursar ciertas materias optativas (¡a fuerza!), entre ellas Spanish I & Spanish II. Puntualizo que hasta el 2008 el  55.8% de la población de la curiosa ciudad de Atlanta, en Georgia (donde se sitúa DHHS) es afroamericana (¡gracias wikipedia!), y en mi humilde opinión, mas del 50% de la población juvenil afroamericana es racista; si, leyó usted bien: racista. Con estos datos a la mano, durante mi estancia pude concluir rápidamente que el estudiante promedio simplemente no tiene interés alguno en las materias anteriormente mencionadas. ¡Imagínate! te obligan a tomar una materia “optativa”, te proporcionan unos libros anticuados y del año del caldo, y para colmo (si eres del 55.8%) te quieren enseñar un idioma mas muerto que el arameo para un ateo; podrán intuir sin mayor problema la conclusión de mi proceso enseñanza-aprendizaje con estos chavales.

Ahora, bien; si nos queda muy claro que el Spanish I & II para el estudiante promedio, no era ni su devoción ni mucho menos, no debería ser el caso en materias básicas como Matemáticas, Biología, Lectura, Química, Física, Arte y Deportes, entre otras. Todo individuo posee una tendencia hacia alguna de las ciencias básicas, solo es cuestión de descubrirlo y desarrollarlo. A pesar de este precepto, y de las asombrosas instalaciones, me fue muy decepcionante darme cuenta de que al igual que en el párrafo anterior, al estudiante promedio (llámese afroamericano, caucásico y hasta latino) no le representaba interés alguno su formación académica, a pesar de las facilidades dadas en el país de primer mundo. Me pregunto yo: ¿qué acaso no son suficientes los docentes preparados y certificados, las instalaciones ideales (si, por tercera vez), la gratuidad escolar, los pocos útiles escolares que había que adquirir, la cercanía a sus hogares, el transporte mas que decente (igualito a las calfias que pasan por la colonia El Pípila), las becas alimenticias, y hasta una ciudad chic? La asombrosa respuesta es NO. Sin importar cuantas ventajas competitivas tengan a la mano esos chamacos, si no te cuesta, o por lo menos no se te hace conciencia de ello, difícilmente lo valoras. 

Como siempre, y como en todos lados, aquellos pocos alumnos que sobresalían mostrando un interés en su formación, eran muy evidentemente guiados por sus tenaces padres, y de manera sorprendente en su mayoría eran de medio oriente, o de oriente. Esto de que la verdadera educación se da en casa no es ningún secreto, pero simplemente “del plato a la boca… cable rojo-cable amarillo…” (el que entendió, entendió). Entonces, la pregunta obligada a mi regreso fue: “¿que educación (formación) es la mejor, la gringa o la mexicana?”, punto al que queríamos llegar, a lo que mi hipótesis nula es la siguiente:

“Diferentes sintomatologías, mismas consecuencias” (different stuff, same shit). Estados Unidos con su políticas de “igualdad” y “derechos humanos” (como su no child left behind, del aclamado Bush) permite a todos sus estudiantes, sin importar cuan flojos e irresponsables, perdón, sin importar a que paso aprendan y cuan diferentes sean, a pasar, es decir, a aprobar y continuar en el siguiente nivel. Ese país provee desde el nivel básico hasta el medio-superior elementos ideales para que aquel niño-joven que así lo desee, los aproveche y sea perfectamente capaz de lograr un ingreso a la Universidad. Pero, ¿qué sucede con aquel joven que durante la mayor parte de su estancia en la primaria, secundaria y preparatoria, fue avanzando de grado solo porque la reprobación es un atropello a sus derechos como individuo y a su funcionalidad tan peculiar? ¿Tendrá los elementos necesarios para aprobar un -muy completo- examen de ingreso a la Universidad? Como si eso no fuera un filtro suficiente, estudiar en una Universidad de Estados Unidos sale tan caro, que me sorprende no ver mas tuertos por las calles de dicho país. Además, si quisieras aspirar a una beca para este tipo de estudios, tus notas (calificaciones, right?) tendrían que haber sido bastante altas para siquiera aplicar; por lo que un alumno -no dejado atrás- (NCLB) ni remotamente las podría tener, siendo este aprobado con la mínima calificación posible. En un concierto de Azul Violeta, un conocido me cuestiona sobre esta temática, a lo que brevemente le respondo: “para acabar pronto, el sistema educativo en Estados Unidos está diseñado para que fracases”, bajo la noción de que te permiten aprobar sin el mínimo necesario para ser competitivo en el próximo nivel, al grado que aseguran (de cierta manera, eventualmente) tu fracaso en ingresar a la Universidad, y terminas con lo que ellos llaman un dead-end job (trabajo color medio-ocre), clásico flipping burgers (cocinero) en un McDonald´s, o de clerk (empleado) en una Walmart. No que sean trabajos deshonestos ni mucho menos, pero seamos muy muy honestos, todos en algún punto de nuestras vidas buscamos algo mas que eso. Mi no-tan-bien redactada aseveración dada en aquel concierto, hacía hincapié en la idea de que, para que Estados Unidos siguiera siendo la potencia mundial que es hoy, en términos generales debía de mantener la producción (y el consumismo interno) en altos niveles, por lo que el Sistema Educativo favorecía a que el ciudadano promedio se convirtiera en un obrero (mano de obra para la producción) y un comprador compulsivo (consumismo interno). Las herramientas y las oportunidades estaban ahí, solo había que tener la visión para aprovecharlas y no ser del montón; dando por hecho que en ese país los estudiantes universitarios son mas propensos a terminar su carrera, y hay muchos mas empleos, mucho mejor pagados, para ellos.

En México, la sociedad en general posee un verdadero interés en que nuestros niños y jóvenes estudien y, de manera idónea, concluyan sus estudios universitarios. El Sistema Educativo (y principalmente aquellos docentes con vocación y fuerza de voluntad) no solo te auxilia sino te motiva a seguir adelante, y aunque habría que hacer un análisis muy exhaustivo, en comparación con aquel país y con la cantidad de recurso destinado a la “educación” (recuerden las comillas), México termina formando estudiantes de bachillerato más capaces. Aunque se dice que uno de cada diez estudiantes de secundaria terminamos la universidad (cifra tristemente baja), ya somos muchos los universitarios graduados, y pocos tenemos el trabajo “prometido” por nuestros padres y maestros, y me atrevo a decir hasta que el desempleo con graduados de la universidad suele ser mas alto de lo esperado.

¿Entonces? ¿Qué pasa? ¿Quién gana? ¿Por fin le ganamos en algo a los gringos, o nos volvieron a ver la cara? Ya lo dije: “diferentes sintomatologías, mismas consecuencias”. Nadie gana. Pierde aquel padre/madre/tutor(a) que no aprende de sus errores, que no muestra verdadero interés y continuidad en la educación valoral, lógico-deductiva y social de sus crías; y por ende, pierde aquel hijo(a) que desaprovecha las oportunidades que están en sus narices, pierde aquel que se rinde fácilmente, por comodidad, y que se olvida de ese anhelo que alguna vez tuvo, de hacer algo si no diferente, por lo menos interesante y honrado. Los anhelos, sueños, y comúnmente llamados metas, a través del tiempo se olvidan fácilmente, pero si uno persevera, aunque cambian y se transforman, muy a menudo, se concretan. El tiempo es lo único que tenemos, y uno elije ver lo que quiere ver, las oportunidades ahí están, porque el planeta gira; en Estados Unidos o en México, así es que en vez de dormirse, o deprimirse, lean un libro o convivan con sus seres queridos, aprendan algo nuevo, ¡hagamos mas y quejémonos menos!

Druid Hills High School

Druid Hills High School

*Alumnos (y un servidor) de mi clase de Español, en el último día de clases, en la preparatoria Druid Hills High School de Atlanta, GA.

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About chrisrockerstar

Nacido en Ensenada, Baja California en 1983. Técnico en Electrónica Digital, Licenciado en Psicología, ESL Teacher y Profesional de Enseñanza Musical. Amante de la música, de los detalles, de la obsesivo-compulsión, de la lógica, de las cosas simples, de la sabiduría de la naturaleza, de mi mujer y de la existencia misma.

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