Respeto y libertad: el derecho a la felicidad

Asombro el que me abatió, cuando un ex-alumno me hace ver su muy respetable (y muy católica) postura con respecto a la homosexualidad. Dice que por naturaleza somos hombre y mujer, y por tanto, esto es un problema psicológico; que uno no nace así y es una distorsión de la naturaleza y un capricho. Hace analogía entre la aprobación de adopción de hijos por parte de parejas homosexuales y la aprobación de asesinato por parte de los psicópatas. Asegura que en el genoma humano no existe indicio de la homosexualidad. Quedo perplejo. Boquiabierto. Estoy plenamente consciente que existen una serie de temáticas de ineludible discusión y discrepancia de opinión entre los debatientes, como lo son política, religión, aborto, eutanasia, homosexualidad y si, hasta fútbol. Sin embargo, sin importar mi postura, me es imposible hacer el abordaje de un tema de estos sin empezar por el autoanálisis y siguiendo el camino de algo que todos queremos pero no siempre ofrecemos: res-pe-to. Suena fácil ¿verdad? ¿Lo es? Evidentemente no tanto. ¿Que si soy homosexual? No, no lo soy; estoy muy seguro de ello. ¿Seré homosexual algún día? No lo se, no lo creo. Pero, ¿y que si lo soy? ¿Me explico? ¿Me hace menos persona? ¿Afecta mi intelecto y/o mis capacidades y aptitudes? ¿Me vas a dejar de hablar? ¿Voy a perder mis derechos? ¿Estaré condenado a actos de discriminación hacia mi persona? A fin de cuentas las opiniones siguen estando divididas y muchas personas homosexuales sufren atropellos a diario.

Para mi, la actitud que mantengo con respecto a la homosexualidad parte de dos preceptos básicos:  como concibo a la homosexualidad como tal, es decir, que creo que significa y, (el otro precepto) qué me hace sentir la homosexualidad misma, es decir, que sentimiento me desprende el darme que cuenta que la homosexualidad existe (y que hasta puede estar cercana a mi).

Hablando del primer precepto, aquel que rechaza y se desagrada con la homosexualidad concibe a la misma como un error de la naturaleza, como una desviación en la conducta; y como al menos en este país el grueso de la población se rige por preceptos conservadores, no me extraña que se conceptualice como tal. Ahora bien, entendemos que la historia, la tradición y la religión (al menos la mayoría) nos indican que la base de la sociedad es la familia, y que esta debería estar integrada por un hombre y una mujer, criando descendencia, pero… ¿nos hemos puesto a pensar de donde proviene este concepto? ¿quien dice que es la única manera de formar una familia? ¿quien soy yo para juzgar a alguien que decida hacerlo de otro modo? Estamos llenos de conceptos y constructos psicológicos aprendidos socialmente, por imposición, modelamiento y repetición, y no nos detenemos para (en el nombre de la ciencia, con método científico) cuestionarlos ni dudar de ellos por un momento. Entonces, el conceptualizar a la homosexualidad como algo ajeno a lo conocido, como un error y una alteración, sin intentar investigar a fondo, sin hacer por entender de manera empática, naturalmente me llevará a crear un desagrado hacia ella.

Ahora bien, con respecto al segundo precepto, para ser mas explícito iniciaré con una breve anécdota. Hace días estando por salir del trabajo en mi carro, en la puerta, por la ventana del copiloto me aborda un alumno, evidentemente homosexual, y al terminar de responderle sus dudas me agradece amablemente y se despide; entonces el compañero que se encuentra en la puerta se me acerca y me dice “no me vaya a dejar aquí solo con el alumno porque corro riesgo”, a lo que le respondo “si corres riesgo es porque dudas de ti mismo”. Recibí risas nerviosas de su parte y una cara de sorpresa. Lo que quiero decir es que la aversión que uno pueda tener hacia la homosexualidad también tiene relación con la manera en que tal situación me genera sentimientos desconocidos en mi. No aseguro que el compañero fuera homosexual ni mucho menos, simplemente que su comentario podría ser tomado como un intento de reafirmación de su hombría, por evidente inseguridad de la misma, complejo de inferioridad, y porque no, hasta de homosexualidad latente.

Es muy debatida (y cuestionada) la etiología de la homosexualidad, y se habla (como en muchos temas) del factor genético y del ambiental. El genético supone que existe una base biológica mediante la cual el individuo desarrolla atracción y afecto por otros seres de si mismo género mientras que el factor ambiental infiere que el individuo a través del aprendizaje, las experiencias y la interacción social desencadena la preferencia hacia la homosexualidad. Existen distintos estudios investigativos que sustentan que el origen de la homosexualidad tienen un componente biológico** mas ninguno es concluyente y, sinceramente, yo voy más allá: mientras es interesante descubrir el origen de tal condición, me es mas (mucho mas) importante entender y comprender que si el homosexual nace o se hace, elije o no serlo, por si solo es una condición inofensiva y debería de estar en condiciones de vivir su homosexualidad de manera natural, de manera libre.

respeto

“El respeto es el inicio para una interacción sana entre 2 o mas individuos” C.D.R.

Voy a ser muy muy sincero (como casi siempre); existen ocasiones en las que ciertas conductas y manerismos de algunas personas homosexuales me incomodan, sobre todo por el contenido de ciertos comentarios, exageraciones o dotes histriónicos como origen de un complejo de inferioridad y como trampa del ego. Pero, estas conductas me incomodan en cualquier persona, no nadamás en alguien homosexual; por lo que no son exclusivas de un homosexual ni mucho menos. Dicho eso, no existe una razón en mi ser para mostrar desagrado, discriminación, o algo similar para una persona solo por el hecho de que sienta agrado y atracción hacia otra persona de su mismo género. En realidad tengo conocidos y amigos (hombres y mujeres) homosexuales con los que llevo una relación grata y amena, y sinceramente, no me incomoda su presencia, su cercanía ni su homosexualidad, y si ellos con sus parejas muestran gestos físicos de afecto no existe ningún inconveniente conmigo, ¿después de todo no es como que los vea intimar estamos de acuerdo? Reitero, las cosas que me incomodan y me molestan de un homosexual regularmente son cosas que me molestarían de cualquier persona sin importar su género y su orientación sexual.

Me gustaría culminar con el siguiente cuestionamiento a manera de reflexión; ¿a mi en que me afecta que dos personas adultas del mismo género elijan libremente, sin hacer daño evidente a nadie, en compartir su afecto y su cuerpo, y decidan ser felices? Todos tenemos derecho al libre albedrío y a ser felices, mientras las acciones para lograrlo no conlleven daños evidentes y reales a terceras personas, y si me molesta la homosexualidad ¿que dice eso de mi? Duden, cuestionen, pero también reflexionen y hagan crítica constructiva, recuerden que no todo el aprendizaje impuesto es ley, hay que cultivarnos y ¡por supuesto! ¡¡SER FELICES!! ¡Aprovechemos!

Les recomiendo este interesante artículo sobre el origen de la homosexualidad:

**http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/56/pr/pr26.pdf

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About chrisrockerstar

Nacido en Ensenada, Baja California en 1983. Técnico en Electrónica Digital, Licenciado en Psicología, ESL Teacher y Profesional de Enseñanza Musical. Amante de la música, de los detalles, de la obsesivo-compulsión, de la lógica, de las cosas simples, de la sabiduría de la naturaleza, de mi mujer y de la existencia misma.

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