Todos opinan de Cerati: ¡pues yo también!

Mi carro tira aceite… Tengo dos opciones: esperar, ver que pasa, dejarlo a “suerte” del destino; ignorarlo… o hacer algo al respecto. Total, entre mas rápido me avoco, mas rápido se soluciona. Nos vamos al mecánico, naturalmente yo manejo el vehículo en cuestión, y ella atrás, en el suyo, cuando de repente suena mi teléfono… Es ella diciéndome que Gustavo Cerati ha fallecido (oficialmente). Y yo: “¿cómo sabes?”, lo escuchó por la radio…

Para mi, como muchas de las cosas en esta vida, esto tiene dos lados, dos polos, dos caras: el blanco y el negro, el ying y el yang, el cielo y el infierno, lo bueno y lo malo. Invariablemente, al saber de la muerte, – de quien sea – o por lo menos de una persona con quien uno no tiene carga negativa o aversión, pues le es non grata la noticia; a través de un proceso empático casi innato uno siente pesar y pena por este tipo de pérdidas insustituibles y el inminente dolor que esto causa a los seres mas allegados del ahora ausente. La contraparte de esta situación, es el papel que fungen los medios de comunicación en el impacto que pueda tener una noticia de esta índole, y en la manera en que nosotros procesamos esa información y como elegimos reaccionar. Cerati, y Soda Stereo fueron fundamentales en la proliferación del rock en américa latina, eso es un hecho; y esto de manera directa (e indirecta) impacta sobre nuestras vidas, modificando nuestra cultura y reflejado en la música y hasta en la moda. Creo que hasta aquí mis dos vertientes son muy concisas y no existe tanta “discordia” por ningún lado. Estoy seguro que lo siguiente será mas rebatido por ustedes, los finos lectores, que siempre son bienvenidos (y bienaventurados por hacer uso de estas líneas).

Me atrevo; y digo atreverme, por la controversia que ciertos comentarios (honestos y bien intencionados) puedan ocasionar al alebrestar a algunos cuantos. Como experto en la materia, ¿cual materia? Es decir, como psicólogo y músico, después de un detenido análisis en cuanto a armonía, melodía y ritmo he podido concluir que el compositor y la agrupación han sido partícipes de varios plagios (bastantes en mi opinión) o copias (depende del enfoque), cosa que no me sorprende, puesto que cuando la banda inició no existía toda una red de comercialización global y transmisión inmediata de la información con dominio de carácter público, por lo que era mas difícil que el público latinoamericano notase la similitud de muchas de sus canciones con composiciones (y éxitos) de agrupaciones conocidas en la cultura anglosajona. Dado que Soda logró su primer álbum en 1984, no es tan imposible entender que en años previos la banda hubiera incorporado intervalos armónicos y melódicos predominantes, o séase catchy riffs, a sus composiciones; todo esto bajo influencia de géneros como el new wave y el post-punk, y representantes tan icónicos como The Cure, Depeche Mode, Siouxsie and the Banshees, The Police o Simple Minds, por solo mencionar a unos cuantos. A cualquiera nos puede pasar, los pasajes musicales mas significativos de una canción entran por nuestros oídos y se almacenan en nuestra memoria, inevitablemente. Aunque de momento no hagamos consciente la incorporación de cierta melodía predominante, nuestro aparato psíquico la registra y la almacena, y ahí perdura; hasta que por determinado detonante la evoca y, sale a flote. Cierto día, siendo mas adolescente que adulto, sentado al piano improvisaba con algunos acordes, establecí un patrón entre ellos y me fue agradable al oído. Después de varias repasadas decidí anotar dicha cadencia. Me gustaba, me gustaba bastante, sin embargo algo me incomodaba. ¿Qué? ¿Porqué? Decidí descansar. Al día siguiente retomé el piano, revisé los acordes, los ejecuté, y note un alto parecido con una armonía icónica del rock & roll: Let it be. Me reí y me deshice de toda evidencia que pudiera mas que incriminarme de plagio, avergonzarme de ingenuidad. Por si fuera poco, unos años después me sucedió algo similar con respecto a la estructura final de la canción Sweet child o’ mine de los “Gansos Rosas” (Guns ‘N Roses). No se rían, nadie estamos exentos de eso.

Muchos podremos ubicar la canción Roxanne (1978) del afamado grupo de Sting: The Police, canción que ineludiblemente se asemeja a “un misil en mi placard” (1984) de Soda Stereo. Y no solo eso; cuando Soda decide reinterpretar “su” composición para el disco acústico de MTV Unplugged (1996), ejecutan la canción con un arreglo de increíble similitud a Chrome Waves (1992) del grupo británico Ride; no les será muy difícil entenderlo, una vez que escuchen ambas canciones.  Al pacerer Cerati (como muchos de nosotros) fue muy fanático de The Police, porque su célebre canción “cuando pase el temblor” (1985) coincide con la estructura principal de The Bed´s Too Big, misma de la banda inglesa antes mencionada. Vale la pena mencionar que Mark Knopfler y sus Dire Straits en 1978 compusieron una pieza de nombre Six Blade Knife, misma que en 1988 conoceríamos como “la ciudad de la furia”. Por último (y por respeto a los difuntos), ya como solista, el señor Cerati nos deleita con “amor sin rodeos” (2009), pieza que solo nos puede recordar a Can’t Find My Way Home (1969) del grupo Blind Faith, con Eric “metiches” Clapton y Steve Winwood.

boleto soda stereo

boleto para el concierto de Soda Stereo que NO fuí, en Los Angeles, CA

Comprendo y apoyo enteramente la postura de que la música influye sobre todos y cada uno de nosotros, en nuestros pensamientos,  estado anímico, concentración, motivación, activación física y hasta en nuestra ingesta de alimentos y bebidas, y por ende los creadores de tan influyente arte merecen respeto, reconocimiento y quizás hasta admiración de nuestra parte. Todo esto me queda claro y lo vivo día con día. Mi vida es musical, está orientada hacia los sonidos, no hay día en que no disfrute de escuchar una pieza, y admiro a muchos músicos (vivos y muertos) por sus obras tan relevantes en la historia de la humanidad como en mi vida personal. A pesar de todo esto, como decisión muy personal, me gusta ir mas allá y valorar la vida y obra de un artista no solo basado en lo “popular” (mediático, le llamaría yo) de sus obras y/o trayectoria. Popular en su época fueron Hitler o Manson, y eso no me hace admirarlos ni apreciar sus “obras” en lo mas mínimo. Si debiera uno evaluar como tal la vida y obra de un artista musical me enfocaría en melodía, armonía  y ritmo de sus piezas, contenido lírico, originalidad, diversidad de obras, cantidad de obras consideradas (por mí, no por los medios) como exitosas, calidad de las presentaciones en vivo, trayectoria, y por último, imagen pública; y con esto último no me refiero a moda ni a publicidad, sino a las ideas y el mensaje que le transmite a la población, y que hace en beneficio de ella. A lo que quiero llegar es: Gustavo Cerati indudablemente ha sido una figura prominente en el rock en español, disfruto muchas de sus composiciones, sin embargo no permito que el aspecto consumista me orille a comprar todos sus discos, ni a llorar por su ausencia, acepto sus defectos (como los plagios y las drogas), no me fanatizo (tomo lo positivo y útil, descarto lo negativo e inútil) y, por supuesto, sigo mi vida… ¿Tu que opción eliges?

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About chrisrockerstar

Nacido en Ensenada, Baja California en 1983. Técnico en Electrónica Digital, Licenciado en Psicología, ESL Teacher y Profesional de Enseñanza Musical. Amante de la música, de los detalles, de la obsesivo-compulsión, de la lógica, de las cosas simples, de la sabiduría de la naturaleza, de mi mujer y de la existencia misma.

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