Cerveza artesanal: ¿cultura “snob” o verdadera evolución?

Siendo un entusiasta cervecero, me sorprende no haber abordado este tema anteriormente. Quizás dicha renuencia deriva de la tan cambiante y divergente escena local con respecto a este tema, y que tras haber meditado semi-profundamente dicha dinámica, en base al artículo séptimo de nuestra constitución, emito libremente mi deducción con respecto al tema de auge de las cervezas artesanales en la región.

La cerveza artesanal, como todo producto de la misma índole, es considerada de producción no industrializada, preferentemente con ingredientes de la región, y sino por lo menos con elementos ideológicos alusivos a un sentido de pertenencia local y/o regional. En el idioma anglo, se le denomina “craft beer” a la producción minoritaria de cerveza, de una manera un tanto más “rústica”, con un énfasis en la calidad, sabor y técnica de elaboración. Existen variantes asociadas a esta idea principal, como las micro- y  nano-cervecerías y los “brewpubs“, estos últimos establecimientos similares a una taberna, bar o restaurante, con la peculiaridad de que en el mismo inmueble hacen su propia cerveza.  Desde la segunda mitad del siglo XX inició el movimiento de producción artesanal de lo que es ineludiblemente considerada “la bebida de las masas”, y en el 2013 tan solo en los Estados Unidos de América se registró la impresionante cantidad de 2,360 cervecerías artesanales* (¡gracias San Wikipedia!); uso a este país de referencia porque no es un secreto que la cultura cervecera, en lo particular la artesanal (y muchas otras cosas), los norteamericanos antes mencionados llevan un adelanto inmenso con respecto a muchos otros países (sobre todo de América). La historia en nuestro México es distinta, navegando la red me encuentro con una vieja estadística que menciona que en 2010 había alrededor de 200 cervezas artesanales en el país, y  (¡la alarmante cifra!) que de cada 100 mil botellas consumidas, solo 2 eran artesanales**. Esto refleja un evidente letargo en la cultura cervecera artesanal del país entero, lo que nos sitúa en comparativo mundial como “en pañales”. Ahora bien, México es un territorio muy vasto, y sabemos que generalizar es cometer (por lo menos) pequeños errores, estoy plenamente consciente que existen personas conocedoras del tema y que han contribuido (directa o indirectamente) al movimiento de florecimiento de la cerveza artesanal.

Estoy a favor del consumo preferente de cerveza artesanal, y si es regional/nacional mucho mejor; sin embargo existen un par de puntos muy relevantes que sopesar antes de promover activamente el movimiento cervecero artesanal de la región. En primera instancia, la correlación calidad-cantidad en cuanto a la diversidad de cervezas de este tipo está muy mal proporcionada; mientras ha habido un aumento en la cantidad de productoras regionales, esto no necesariamente significa que su calidad sea la esperada por el público conocedor (ni por los estándares globales). Existen muchos micro y nano productores que si bien han tenido un pequeño mercado geográfico muy específico para introducir su producto y por cuestiones de novedad, afecto y camaradería este ha sido consumido de manera austera y constante, esto no significa que dicho producto en verdad alcance los requerimientos esperados, que inclusive en la mayoría de los casos son ofertados hasta en la misma etiqueta. Me atrevo a comentar esto, porque hasta me he visto envuelto en una vergonzosa (para la cervecera) y desventurada (para mi) situación de cerveza artesanal. Hace un par de años en un establecimiento de la ciudad de Tijuana, ubicado una plaza en la zona río destinada a locales de recreación y consumo de alcohol, me aventuré a degustar en dicho bar su cerveza de la casa. Sin mas ni menos, ordené un vaso y degusté. El aroma era similar al aspecto, mas totalmente discordante al sabor (lo mas importante), pues a pesar de tener un olor claramente a grano rostizado, achocolatado y fuerte, me supo amargo, como con un componente lácteo, y con un aftertaste evidentemente desagradable; y vaya que esto no era producto del amargor característico que provee el lúpulo en una bebida como esta. Me tomé si acaso la mitad del vaso y me dirigí a casa, para no después de una hora comenzar a sentirme mal. El malestar estomacal me provocó vómito y diarrea incorregibles, para al día siguiente terminar en la sala de urgencias de la Cruz Roja. Los médicos refirieron que consumí algo en muy mal estado, y que la deshidratación en mi cuerpo era severa. Al cabo de un par de horas me dieron de alta, continué con el tratamiento y el reposo en casa. ¿Qué sucedió? Simple. El proceso de elaboración y embarrilado de dicha bebida fue descuidado en cuanto a estándares de higiene se refiere, y la cerveza simplemente estaba contaminada, no servía, echada a perder. Durante la fermentación es común que al descuidarse la mezcla en cuestión, esta pueda ser contaminada por bacterias y agentes similares no deseados, los cuales afecten el proceso, evidentemente añadiendo sabores no deseados al producto final, y claro, un producto no apto para el consumo humano. Todo esto se previene con una minuciosa labor de desinfectado de todos los utensilios utilizados en la elaboración del líquido, y el especial cuidado estrictamente hermético durante el proceso de fermentación.

Evidentemente, la cuestión cualitativa de la cerveza artesanal en la región todavía presenta varias deficiencias, o llamémosles “áreas de oportunidad”.

beer

La cerveza artesanal es tan variada como tu imaginación, y no toda es tan cara como uno pensaría

La segunda instancia, consta de una serie de conductas y actitudes observadas en los consumidores de cerveza artesanal orientadas a un cliché del consumismo. Sabemos que la gran mayoría no queremos ser estereotipados y deseamos ser considerados como originales. Vivimos en un mundo globalizado. Muy probablemente yo busque comprar la marca de papel higiénico con la mejor oferta en correlación calidad-precio; este pensamiento y el que tenga éxito en mi compra implica cierto grado de raciocinio, mas no deja de ser una acción de evidente necesidad, es decir; después de todo, la gran mayoría de nosotros necesitamos el papel higiénico, ¿verdad? por tanto, el comprarlo no me hace único, ni original, ni especial. Ahora, bien, ¿hacia donde voy con esto? Visualicen: un tipo entra a un bar tipo taberna (pub), se sienta en la barra, con voz enérgica y tono imperativo ordena una cerveza artesanal (la cual nunca ha visto ni probado), la toma rápidamente y presume con los comensales aledaños cuan buena y diferente es, implicando que él al consumirla también lo es. Instantes mas tarde está bromeando coqueta y alardosamente  con la cantinera, haciendo pública su conversación. Pide un tarro de cerveza de barril, la mas común y económica y continúa haciendo expresiones corporales grotescas mientras con voz evidentemente fuerte irrumpe la calma del lugar (y del resto de los clientes). Se niega groseramente a ser atendido por otra empleada que no sea la cantinera con la que flirtea, golpea la barra, roza con los codos a los comensales contiguos, bebe la misma cantidad de cerveza que tira en la misma barra. Rato después confunde una cerveza de origen Belga con otro término en inglés que no tiene ni remotamente en mismo significado (confunde “Chimay” con “She-male“); después comenta (sin que le pregunten) que las cervezas tipo I.P.A.s son las mejores y las únicas que valen la pena tomar, sugiriendo que si no consumes esa variedad no eres buen conocedor, y afirmando que al consumir esa variedad por su sabor prominentemente amargo él es mas resiliente, lo que lo hace ver mas masculino (y viril) que otros. Este sujeto antes descrito es un monstruo de Frankenstein de diversas situaciones reales que me han tocado observar, sustentando mi teoría de que existe una actitud snob que adoptan muchas personas de la región con respecto a su categoría, conocimiento, acceso y preferencia a las cervezas artesanales, superior (al menos en su creencia) al del común denominador, no solo de la población en general, ¡sino de hasta los comensales de establecimiento al que acuden!

Mi predilección final, a pesar de todo lo antes expuesto, sigue siendo a favor del movimiento cervecero artesanal, pero con conocimiento de causa y mesura (mas que en la cantidad de ingesta sino en la actitud “snob“). Usted fino lector que toda su vida ha consumido “caldo de águila” (seudónimo de mi autoría para denominar a la cerveza tecate y tecate light) o cervezas lager/pilsner de macroempresas, no se aflija ni se atreva a sentirse inferior. Yo le invito a que pruebe, cambie, experimente (cerveceramente hablando) y decida usted mismo que le sienta mejor, que le agrada mas y claro, que se ajusta a su presupuesto. Si al final del día decide continuar con su consumo previo al experimento, yo le aplaudo y le agradezco haberse tomado la molestia de conocer. Estoy seguro que sin importar su elección, hoy es mas sabio que ayer. Si decidió apostar por el consumo artesanal, le invito a que apoye el movimiento, pero también infórmese y no generalice (en cuanto tipos y estilos de cerveza), y mas que a los estándares de consumo artesanales hágale caso a su paladar, que al final del día es el que más importa (y el que mas se lo va a agradecer). Amablemente absténgase de creer que su valor (físico, moral, económico, social) va a incrementar por dicho consumo artesanal, y aunque así sea, haga unas planas con la palabra HUMILDAD. Aléjese de la actitud “snob” y no premie a los que la usan. Si toma, sobre todo en exceso, no maneje, ¡no maneje! Y un favor mas, no sirva su cerveza con una tonelada de espuma, a menos que sea fanático de ella no tiene utilidad alguna. Damas y caballeros: ¡¡a experimentar!! Cheers!!

“Beer is proof that God loves us and wants us to be happy”

-Benjamin Franklin***

* http://en.wikipedia.org/wiki/Microbrewery#United_States

** http://www.cnnexpansion.com/lifestyle/2010/11/24/cerveza-artesanal-el-secreto-de-mexico

*** ¿en realidad Ben Franklin dijo eso? La respuesta aquí:

http://beer.about.com/od/historyofbeer/f/Did-Benjamin-Franklin-Really-Say-Beer-Is-Proof-That-God-Loves-Us-And-Wants-Us-To-Be-Happy.htm

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About chrisrockerstar

Nacido en Ensenada, Baja California en 1983. Técnico en Electrónica Digital, Licenciado en Psicología, ESL Teacher y Profesional de Enseñanza Musical. Amante de la música, de los detalles, de la obsesivo-compulsión, de la lógica, de las cosas simples, de la sabiduría de la naturaleza, de mi mujer y de la existencia misma.

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